Concurso Museo

Bases

Dibuja tu musa-guardiana y cuéntanos qué prueba le pondría a la musa.

  • Plazo. Tienes hasta el martes 30 de septiembre a las 23:59 horas (hora de España peninsular) para enviar tu propuesta por correo electrónico.

  • El día 2 se conocerán dos ganadores: uno por decisión del jurado y otro por sorteo.

  • Se valorará sobre todo la originalidad de la propuesta. Ayudará también la calidad de la representación. La imagen que entregues debe tener 900 px de ancho y un alto a tu gusto, para facilitar su inclusión en la galería del webcómic.

  • El premio es un dibujo con una versión de tu musa y, si tienes residencia en España, una copia en papel de Museo. Si ya tienes Museo ganarás Vida cotidiana. Si ya tienes ambos, tengo cosas inéditas :)

  • Si tienes cualquier duda, pregunta. Gracias por leer y ojalá te animes a participar :)

Ejemplos

Aunque no puedo participar por motivos evidentes, me apetecía dibujar unas musas a mí también:

Luz tiene el poder de iluminar su cuerpo. Su prueba para la musa es que consiga brillar también, literalmente, elevando su cosmos o algo parecido.
Ari. Su especialidad es meter a los artistas en laberintos que ponen a prueba su paciencia y su sentido de la orientación. Los artistas suelen embarcarse en proyectos sin saber muy bien dónde van a terminar y es importante saber reconocer los callejones sin salida. Así que el artista debe llevar a la musa al caballito y dejarse aconsejar por su instinto. Pero no deben hacer mucho ruido si no quieren despertar al monstruo del laberinto…
Mega y obligará al artista y la musa a cansar sus cuerpos lo suficiente como para no pensar en tonterías.
Lili es la musa de los renacimientos y de los placeres sensoriales. Su prueba consiste en que la musa debe relajarse y dejarse cuidar, que siempre quiere llevar la iniciativa y a veces hay que dejarse hacer también. Pero hay algo de activo también en recibir cuidados, no es tan fácil como hacerse el muerto.

Participantes

Samanta: La musa de los sueños o la musa del pasado, por Zeroragnarok

La Prueba de esta musa seria hacer dormir al Artista y que no despertara hasta que la Musa entrara a su mente y descubrir cual fue el primer dibujo del artista (Se plantea que la escena fuera cuando era un niño pequeño) del Artista.

Idea y Escena Planteada: El Artista y La Musa entran a El Templo y Aparece Samanta para decirles que tanto saben uno del otro y que si quieren pasar simplemente tienen que ver el espejo de su báculo, el Artista lo ve y al instante el báculo despide una tenue luz al Artista quien lo deja dormido, la Musa se asusta y Samanta le dice que el no despertara al menos que ella entre en su subconsciente para despertarlo, de otro modo, el no volverá a despertar.

La Musa acepta y Samanta Dirige su Báculo a La Musa el Cual este despide un luz intensa que enceguece a la Musa, al abrir los ojos esta se encuentra un Kínder y ve que un niño acaba de dibujar un pequeño dibujo de su madre, este lo muestra y los niños se burlan de el por lo mal dibujado que esta y el piensa un momento en dejar de volver a hacer otro dibujo en su vida, entonces la Musa lo ve y le dice que es un lindo dibujo y que si el sigue dibujando llegara a ser un gran Artista. El niño la mira un momento y le pregunta si puede hacer un dibujo de ella. La Musa acepta y la empieza a dibujar mientras la pantalla se ve luminosa.

La Musa despierta y ve que el artista esta despierto y la ayuda a levantarse, Samanta les dice que han pasado la prueba y les dice que pueden salir del templo, al irse de allí Samanta se quita el casco y dice que mientras ellos se conozcan mas uno del otro, mas fuerte será el vinculo entre ellos, y se pregunta que tanto llegaran a conocerse uno del otro.

FIN de la escena planteada.

Ave, por Sheomy

1

El artista y la musa se pierden por un bosque más allá de un templo y llegan a una cueva. Allí está Ave, sorprendida porque casi nadie pasa por allí. La musa le pregunta si tiene una prueba y Ave dice que sí.

2

La musa viaja al pasado, pero sólo en espíritu. «Estás aquí sólo para observar», le dice Ave. Se encuentran en una cueva llena de hombres y mujeres peludos y sucios. Reconoce a un antepasado del artista pintando en la pared. Al lado están asando un bisonte. Mientras comen le echa una mirada al artista y se acuerda de su propio artista.

Cae la noche y no ha pasado nada que parezca una prueba. La musa cuchichea:

– Ave, ¿que quieres que vea?

La musa del origen responde

– ¿Crees que las pinturas rupestres son arte?

– ¿Eh? Sí, ¿no es donde todo empieza?

Ave tarda en responder:

- … ¿por qué crees que han pintado al bisonte en la pared de la cueva?

- Era algo que querían, les ayudaba en la caza, ¿no?

- Exacto.

Después de eso Ave no habló más.

3

Pasó una semana. Nadie cazaba bisontes y tuvieron que conformarse con conejos y bayas. Algunos niños enferman. La musa echa de menos a su artista y reclama:

- ¡Ave, devuélveme a mi tiempo!

Pero nadie contesta a su llamada.

4

Al día siguiente se va a celebrar un sacrificio. La musa reconoce a Ave, mucho más joven. Una niña idéntica a ella llora y grita. Se llevan a su gemela. La musa y el artista del pasado miran a la niña con tristeza y la musa actual grita «¡Haced algo!», pero no la pueden oír.

5

Todo se desvanece y vuelven a la cueva con el artista. Ave llora y dice:

- Estaba rodeada de pinturas que sólo buscaban complacer a los espíritus para obtener fortuna. ¡Eso no es arte! - Grita desesperada. La musa la abraza y Ave para de llorar.

- Pero tú te convertiste en musa, ¿no? ¡La primera musa!

Ella sonríe.

- Si el arte empezó gracias a mí no es el que habéis visto. Pero eso ahora no importa. Hay que olvidar el pasado y seguir adelante. Esta es mi prueba: Olvida al artista y, si estáis unidos de verdad, volveréis a encontraros.

– Si olvidamos el pasado cometeremos los mismos errores una y otra vez. Hay que superarlos, pero no olvidar. ¡Y no me da la gana de que nos separemos!

Ave sonríe.

- Entonces no pasas la prueba.

- No me importa.

- Adiós, musa y artista. Seguid adelante.

- Adiós, primera musa. Y… siento lo de tu hermana.

Ave los observa partir. A su espalda aparece una joven idéntica.

– Te has pasado, Ave. No me extraña que te echaran del templo.

Ave se gira y sonríe.

- Nos echaron porque tú no debías estar aquí, primera artista.

6

Se ve un flashback donde la hermana de Ave vuelve de comer y le da las gracias a una piedra donde se ve pintada una joven en tonos rojos (o se intuye).

Fin

Lara, la musa de la evasión, por Ddoodler

Se llama Lara (Sí, es la de Chute de Plomo) y es la Musa de la Evasión. Al estar cerca, provoca que el artista se sienta fatigado y desganado cuanto más cerca permanezca de su musa.

Su templo es un gran centro comercial, con biblioteca, jardines, cines, restaurantes, videojuegos gratis, y mucha gente interesante con la que hablar, pero nada relacionado con el dibujo.

La prueba es que entren a su templo y que no salgan hasta que se encuentren renovados, relajados y a gusto con el otro al volverse a ver. Pero claro, cuando más insista la musa en estar cerca del artista, más cansado estará éste, por lo que debe dejar que se separen por unas horas y se puedan evadir del otro hasta estar completamente relajados.

Quizás parezca una prueba inocua, pero si la musa no comprende el objetivo, lo más probable es que el artista llegue a aborrecerla, de forma que la abandone a mitad de las pruebas.

Hilde, musa de la destrucción, de Red_Bat

Nada es eterno y Hilde lo sabe. Incluso las grandes obras inmortales labradas en piedra desaparecerán algún día y serán sustituidas por otras. Hilde representa lo efímero de las obras, la destrucción del camino artístico del artista, el paso del tiempo y la evolución. Las nuevas etapas artísticas no se entienden sin el fin de las anteriores.

La destrucción de algo significa el nacimiento de algo nuevo, aunque sean pedazos, aunque sea el vacío cósmico, queda algo. Rompiendo un bloque de mármol se crea una estatua. Manchando un lienzo inmaculado un cuadro. Desgastando un instrumento musical, una melodía. Invirtiendo el tiempo de tu propia vida, creas arte. Conocer el pasado y aprovecharlo, vivir tu momento artístico y ser consciente de una evolución es la lección de Hilde.

Cada noche Hilde destruye su templo hasta que al amanecer sólo queda un montón de escombro y ceniza, y a partir del ello, construye un nuevo templo, siempre diferente. Al despuntar la Luna, vuelta a empezar con la demolición.

A partir de las ruinas de Hilde la musa debe construir un nuevo templo. Sin embargo, después del duro trabajo, la musa deberá ser capaz de no aferrarse a lo ya hecho y seguir adelante, para lo cual deberá destruir el templo, lo cual es la auténtica prueba. Si además es capaz de derribarlo de una forma divertida, o encontrar algo de provecho en los nuevos escombros, pasará el test con nota. Pero si la musa se niega a dejar atrás el pasado, Hilde no le dejará seguir.

Eva, musa de la esencia, de NativoDigital

Esta pequeña niña de mal caracter tiene su templo en una caverna llena de pinturas rupestres. Su prueba consiste en convertir a la gente en niños hasta que conecten con la parte de si mismos que disfruta de crear. ¡El arte es parte de la naturaleza humana! Está dentro de nosotros y vamos a seguir creando incluso si no podemos obtener nada de ello, ni fama ni dineros ni nada. Solo comprendiendo esto los aspirantes recuperan su edad y pueden seguir adelante.

Chocu, de Frikitty

Propuesta fuera de concurso.

La musa del amor propio, de Machiself

Ágata, de Kamul

Mi nombre es Ágata. Me llaman la musa bipolar.

Antes no era muy diferente de otras musas. Me gustaban, y me siguen gustando, las cosas bellas y emocionales. Siempre he adorado las historias que hablan de grandes sentimientos, pequeños momentos divertidos, aventuras y escenarios hermosos, esas historias que consiguen hacer que ames a sus protagonistas e incluso a sus secundarios.

Pero un día descubrí una caverna. Decidí explorarla, movida por la curiosidad. En su interior encontré varias obras de los artistas a los que había inspirado en el pasado. De pronto escuché una voz extraña, apenas un susurro, que empezaba a criticar pequeños detalles que podrían haberse mejorado en las obras. Me fijé en ellos, tomando buena nota... Hasta que la voz siguió hablando, pero cada vez más fuerte, delatando todas y cada una de las imperfecciones que tenían las obras. Y para cuando quise darme cuenta, ya no había nada en esas maravillas que pudiera amar. Eran sólo una amalgama de fallos, incorrecciones y burdos intentos de alcanzar el ideal que deseaba. Y para aquel entonces, la voz era un grito desgarrador que retumbaba por todas las paredes de la caverna y enmudecía mi propia voz.

Justo a mi lado se apareció un monstruo, que no dejaba de gritar, y cada palabra suya era veneno. Odiaba las obras que yo tanto amaba, insultaba con una crueldad apabullante a los artistas que las ejecutaron, y lo peor de todo, empezó a contagiarme a mí de ese odio. Me sentí estúpida por haber dedicado mi tiempo y esfuerzo a todos esos farsantes que se hacían llamar “artistas”. Con el corazón destrozado abandoné la caverna, renegando de mi condición, pero el monstruo me siguió, y terminamos siendo uno. Me contaminó con su discurso de odio y acosé a los artistas a los que antes había admirado. Les hice odiar su propia obra, tal y como mi acompañante la odiaba también. Hundí su moral y su confianza, y creía que con ello alcanzaría la paz tras el dolor que me había causado la visita a la caverna. Pero ese dolor tan sólo aumentó. Y el veneno del monstruo no se aliviaba, al contrario, se cebaba cada vez más en los artistas y en mí misma como un medio para su propia satisfacción.

Un día me harté, aquello tenía que acabar. Pero ya era demasiado tarde para hacerle frente. Lo que yo me esforzara en crear él se esforzaba en destruirlo. Era una lucha que estaba destinada a perder. Entonces conocí a un artista muy especial, que también sufrió el acoso de mi insaciable compañero. Pero a diferencia de sus predecesores, él asimiló todo ese odio y esa ira sin sentido, y los canalizó a través de su obra. Sus lienzos y guiones mostraron historias terroríficas: manicomios, visiones de horrores cósmicos, nigromancia, pesadillas que acechan a los durmientes, mundos paralelos, sin esperanza, agentes inhumanos que espían cada uno de nuestros movimientos... Historias que me helaban la sangre y me horrorizaban. Pero él se sentía tranquilo y apacible después de dejar constancia de ellas. Y al contemplar todo ese cúmulo de emociones oscuras, el monstruo acalló su voz. De algún modo no encontraba nada que intoxicar en la expresión de un mundo que, a fin de cuentas, era pura toxina. Y cuando se vio mermado y reducido, incapaz de afectar como él deseaba al artista, sentí que recobraba mis fuerzas. Y entonces pude volver a dirigirme a él como antaño, pude inspirarle para crear cosas hermosas, cosas que me hicieran sentir bien conmigo misma. Y él recibió mis ideas con el corazón abierto, pues las amaba tanto como disfrutaba plasmando sus sentimientos más oscuros y dándoles forma en un lienzo o una página.

El monstruo sigue formando parte de mí. De vez en cuando toma el control y se dedica a lanzar críticas mortales y destructivas sobre la obra de mis artistas, pero entonces yo les ayudo a tomar las riendas y buscar la forma de emplear esa misma agresividad a su favor. No siempre es un trabajo fácil: con frecuencia, los rugidos del monstruo son tan fuertes que ahogan cualquier palabra de aliento. Pero cuando uno ha tocado fondo en el pozo, el único camino que le queda es hacia arriba. Y entonces allí estaré yo, dispuesta a devolverles el ánimo. Pues en presencia de la luz, la oscuridad retrocede.

Así pues, mi prueba consiste en la misma caverna en la que entré yo. Las musas deben aprender que ellas mismas, tarde o temprano, encontrarán un monstruo, al igual que yo, que existe sólo para alimentarse de la frustración y el odio de los artistas hacia sí mismos. Y tienen que aprender que, si quieren inspirar y ayudar a su artista a lograr grandes cosas, deben enseñarle a perderle el miedo a sus atroces gruñidos, y aprovecharlos de una forma instructiva.

La musa del fanservice, de Zeentury

La musa del fanservice, su prueba es disfrazarse de cualquier cosa que desee el artista para inspirarle por muy vergonzosos que sean los disfraces. ;D

Jenny, de Nmwh

Jenny, musa del cambio. Es capaz de cambiar de aspecto continuamente para no dejar de ser interesante y atractiva. Sin embargo, hay algo de ella que nunca cambia… la musa debe descubrirlo y aprender una lección sobre ser fiel a una misma.

Génea, dePziko

Génea es la musa de la originalidad, o mejor dicho de su búsqueda. Todo artista, todo autor, sueña con alcanzar esa idea única e irrepetible. Sueña con mirar a los cielos y, de pronto, como si de una revelación mística se tratase, contemplar y comprehender la Historia primordial, original e impoluta, escrutar cada rincón de su pureza y plasmarlo sobre el papel en forma de obra maestra.

Pero así no funcionan las cosas, y cada Artista debe ser capaz de asumirlo. Génea, confusa y asustada como cualquier artista frustrado, está acompañada siempre de un millar de faroles. Estos faroles rodean a la Musa y proyectan sobre las paredes y suelo infinitas sombras, retorcidas y cambiantes. El Artista intenta dibujar a la musa, convencido de que es única e irrepetible, pero ve cómo su dibujo no es más que uno más entre la maraña de infinitas sombras procedentes de la Musa, y se siente hundido al descubrir el engaño, al ver que no es tan especial.

El artista debe comprender que la originalidad no reside en las historias en sí, que éstas no son infinitas, sino todo lo contrario, se pueden contar con los dedos de las manos. La Originalidad reside en cómo cuenta uno esa Historia original, en cómo la llena de matices y le da su toque personal, en cómo se consigue hacer algo Nuevo de algo tan Viejo. El Artista debe comprender que no debe frustrarse y obsesionarse con el alcance de una idea pura y virgen, sino que debe tomar esa idea, tomar su propio farol y proyectar su propia sombra, aprendiendo a deformar, llenar de matices y dar perspectiva, porque no es sino ahí donde reside la verdadera Originalidad. Ya está todo contado, y es inútil obsesionarse con lo contrario. Es labor de cada artista contarlo de nuevo y hacerlo suyo.

Que esta historia no sea más que un fusilamiento del Mito de la Caverna de Platón no hace otra cosa que darme la razón.

Wayra, de Dark_Lord

Se llama Wayra y es la musa del viento (por eso parece tan difuminada).

Su prueba consiste en llevar a la candidata a musa a un sitio aparentemente silencioso a tratar de escuchar palabras aparentemente inexistentes como bibujante o cualquier cosa que se escape en una conversación que pueda ser interpretado como la mejor de las ideas.

Eris, de Sayuri

Es la tentación hecha musa. Turgente, voluptuosa y sensual, esta musa encarna todos los vicios en los que un artista podría caer, desde los dulces a la coca.

Su recinto de prueba es una única habitación ricamente decorada, con un sofá mullido y una mesa llena de viandas, libros, drogas y consolas. Ella misma se puede llegar a ofrecer como representante de la adicción al sexo si se tercia (y si el artista es lo suficientemente mono).

Para superar la prueba, el artista debe aprender a sobreponerse, a centrarse y a pasar por encima de todo eso, sin caer en la espiral de vaguería o autodestrucción.

Sonia, de Utkka

Sonia es la musa musaraña. Su carácter soñador la hace una musa realmente inspiradora, pero si uno no tiene cuidado puede arrastrarle a una feliz espiral de procrastinación. Las intenciones de esta musa son nobles y es una buena compañía, pero sólo los artistas disciplinados y con fuerza de voluntad pueden avanzar a su lado.

Para pasar la prueba de Sonia, la musa debe dejar de fustigar al artista cuando se abstraiga de su trabajo. En su lugar, tendrá que enseñarle a aprovechar las distracciones para estimular su creatividad, y si quiere quedarse para siempre en Babia... ¡traerle de vuelta!

Aiala, la musa de la autenticidad, de Rata

Propuesta fuera de concurso.

Aiala no ha nacido ayer, ha visto lo que es el mundo del arte y está vacio. Es un simple mercado de especulación, nada tiene valor. Todo vale. El mercado del arte devora al artista y lo corrompe convirtiéndolo en basura. Muy pocos pueden escapar a esta vorágine en la que sólo cuentan las relaciones sociales y el valor de tu firma, no el arte en si.

Aiala valora la integridad por encima de todo, de modo que pondrá a prueba la capacidad de la musa para tener centrado al artista, ofreciendole a este el contacto del más importante galerista del mundo, que le pagará literalmente millones de euros a cambio de convertirse en un mercenario, de producir arte sin alma y sin sentido, solamente guiado por lo que en ese momento tiene más valor en el mundo del arte con el fin de convertirlo en una rentable estrella. Una vida solucionada y fácil a cambio de su autenticidad.

Sólo alguien con una gran integridad y con una musa fuerte puede pasar la prueba de Aiala, que evidentemente consiste en rechazar el camino que le ofrece.

23, la musa de la locura, de Lebgar

Y aquí la Musa de la Locura, su nombre fue olvidado hace mucho tiempo y se le conoce por numero 23.

Todo artista debe tener su punto de locura, un punto de inflexión entre la realidad y la fantasía, que lo lleva a mundos diferentes del nuestro para hacerle imaginar cosas mas allá, y he allí donde las musas de la locura pueden ayudar a inspirar, como pasó con Goya con "Saturno devorando a sus hijos" o Dalí con "los relojes blandos".

La musa de la influencia, de Naitmarr

Todos formamos parte de una misma corriente y fluimos al unísono; nos complementamos. Aquello que reprimimos, que evitamos, que no somos capaces de tolerar, que adoramos… Acaba siendo una pieza de nuestro ser. El que te saluda en el rellano, el que critica sin respeto tu opinión, un bolígrafo de diseño diferente. Grandes y pequeñas cosas son las que nos conforman. Ya lo decían: “la única constante es el cambio”, y con ello, somos influencias constantes.

La prueba consistirá en eso mismo: descubrir y aprender cómo uno mismo, de manera individual, es capaz de conllevar y transformar, destruir, utilizar, las múltiples influencias de cada instante, cada vida.

Synaístima, musa de las emociones, de Feadraug

Toda creación produce un sentimiento, una emoción. Sea alegría, tristeza, temor, ira e incluso indiferencia. Pero para crear estas emociones, el artista tiene que haberlas vivido, experimentado y saboreado, para así llevarlas a su audiencia. La furia de las pinceladas más violentas, el amor de las letras más apasionadas, y el horror de los momentos más desagradables son solamente ejemplos de ello.

Synaístima es la musa de esas emociones. Se oculta tras sus muchas máscaras, sin dejar que nadie vea su rostro. Las emociones vienen y van, al igual que ella se cambia de máscara a gran velocidad. Y hay que conocer esas emociones, experimentarlas, y aprovecharlas.

Synaístima simboliza el sentimiento del autor, y también el de su público. Ella es la que guía al artista entre sus distintos estados de ánimo, ayudándole a encontrar la inspiración, da igual el sentimiento del momento: de toda experiencia se puede sacar algo. De toda alegría, de toda tristeza, de todo temor, de todo enfado... el artista encuentra lo que necesita para crear su obra.

Si una musa quiere demostrar su valía, deberá superar la prueba de Synaístima. La musa les pondrá varias de sus máscaras. Estas afectan tanto al artista como a su musa, llevándoles por diversas emociones, saltando de unas a otras a medida que se cambian las máscaras. ¡Incluso el artista puede llevar una máscara y la musa otra con una emoción contradictoria!

Eridia, la musa de la improvisación, de Neyebur

La musa de la improvisación tiene el aspecto de una niña juguetona que nunca piensa en las consecuencias, solo en el momento y en disfrutar de lo que hace, y quiere compartir esa sensación con los artistas, que pierdan el miedo a improvisar, a hacer algo sin preocuparse por el resultado final.

Hay muchos artistas que no se atreven a hacer algo pensando en las consecuencias, no creen que el resultado valga la pena o no quieren probar si no saben con certeza que traerá beneficios. Pero esta musa anima a coger el lápiz y ponerse a dibujar y ver qué sale.

Su prueba consiste en hacer un salto de fe desde el precipicio en el que le gusta saltar a la comba, un salto de puenting sin cuerda, solo el artista y la musa con un lápiz y un bloc de dibujo. A ver qué dibuja un verdadero artista durante la caida.

Kina, de Erebus

01. Por las cosas muertas que permanecen bajo tierra,
02. Sobre ellas crece la hierba, vuelve la vida,
03. Y con sus bracitos verdes buscan la luz,
04. Cantan una canción fresca, inolvidable y vieja,
05. Que yo les enseñé hace mucho tiempo, un día,
06. Cuando todos estaban bien, y todos se aburrían,
07. Me acerqué con un tambor a los humanos y les dije:
08. "Eh, en la noche hay cosas que nadie ha visto"
09. Y alguien quiso salir y una bestia se lo comió,
10. Se enfadaron mucho y me buscaron,
11. Pero ya me había ido cantando aunque sin dejar rastro,
12. De aquel aventurero cadáver alguien imaginó una historia,
13. Y de aquella historia hicieron un montón más,
14. Descubrieron que si querían seguir cantando,
15. Bailando, riendo y contando leyendas,
16. A alguien tenía que comerse una bestia de vez en cuando,
17. Y desde la distancia les envié un viento fuerte y fresco,
18. Que les hiciera partir y buscar mil aventuras,
19. Para que luego alguien las escribiera,
20. Se las volviese a inventar y así fueran dignas de recuerdo,
21. Y así te presento yo esta envenenada y sincera prueba,
22. Que no seré yo quien ponga palabras en tu oido,
23. Sino que serás tú quien a solas las componga,
24. Y para eso sólo tienes que atravesar esta puerta,
25. Que te lleva ni más ni menos que a mi templo,
26. Y si mi templo se te antoja demasiado parecido al mundo,
27. Es que es el mundo, donde todo está en movimiento,
28. Y la vida no muere nunca por mucho que todos muramos,
29. Así que cruza la puerta y encuentra lo que andas buscando.

Denisse, de Darukii

Denisse fue renegada como musa debido a que perdió a su artista hace mucho tiempo y nunca volvió a ser la misma desde aquello, ya no es capaz de hablar con coherencia y su gran belleza ha quedado muy disminuida debido a las drogas.

Su artista fue un conocidísimo músico de la Movida madrileña que cayó en las redes del LSD, la cocaína y el alcohol. Ella como musa veía que conseguía explotar mejor su creatividad y no le privó de nada de aquello. El músico murió con muy corta edad y desde entonces ella solo transmite gemidos y balbuceos; y aunque llora por lo que ocurrió entonces sigue bebiendo de su enorme petaca de Jack Daniels.

La prueba sería dejar probar al artista el licor más poderoso del mundo, la ambrosía que le concederá la creatividad suprema, la máxima inteligencia durante unos instantes... Pero es un licor completamente adictivo, la prueba no escrita será que la musa le frene a tiempo de su obsesión.

Dike, musa de la reivindicación, de Kuroi

Propuesta fuera de concurso.

Dike es la musa de la reivindicación. Anima al artista a utilizar sus obras como medio para defender ideas y valores; aboga por los derechos de las personas en el sentido más amplio de la palabra. Está en contra de las injusticias y, por eso mismo, no es "la" sino ÉL. Porque le parece tan absurdo como falso que solo las mujeres puedan resultar inspiradoras.

Nota de la "guionista": como no sé dibujar y Gurrupurru es la personificación de la bondad desinteresada, se ofreció a hacer tangible un concepto que ni siquiera tenía claro en mi cabeza. Se me fueron ocurriendo los detalles concretos conforme me los fue preguntando para poder hacer un boceto preliminar. Dike está ayudando a una mujer estándar a levantarse. Esa mujer representa cualquier injusticia que deba subsanarse: pobreza, maltrato, acoso, discriminación, discapacidad, etc. Vivimos en una sociedad repleta de desigualdades por lo que Dike tiene mucho trabajo pendiente. Y el artista también, claro.

PD: El proyecto Viñetas de Vida puede haber sido mi musa particular sembrando el germen de la idea del muso reivindicativo en mi cabeza. Echadle un ojo que vale la pena y es GRATIS.

Cherry, de Francis

Propuesta fuera de concurso.

El artista y la musa se topan con un templo en forma de casita de juguete. Aunque la musa duda que sea un templo entran y se dan cuenta de que por dentro es muchísimo más grande que por fuera. El aspecto que presenta el interior es el de un pasillo larguísimo con juguetes dispersos por el suelo. "A lo mejor es la guardería del museo", dice el artista.

"¡Hola!, soy Cherry ¿jugáis conmigo?" Los saluda una niña que en esos momentos juega a la rayuela, dibujada en el suelo con tiza, mientras lame una enorme piruleta. Es Cherry, la niña musa a la que pertenece el templo. El artista está a punto de contestar pero su musa se le adelanta. "No podemos. Tenemos que superar las pruebas de las demás musas. Además somos mayores para esas cosas". La niña sonríe con una expresión traviesa y le responde "¿Estás segura? A mí no me lo parece". Es en ese momento que tanto el artista como la musa se percatan de que ahora son niños de la misma edad que Cherry.

"¡Aaah! ¿Desde cuándo estamos así?" Chilla la musa, que no está muy contenta con la situación. Sin embargo el artista parece sorprendido y no molesto. "Ya no hay problema ¿verdad?" les pregunta la pequeña musa, ansiosa por jugar con ellos. "¿¡Qué no hay problema!? ¡No puedo ir así a los otros templos!" Grita la otra musa. "No te preocupes. En cuanto salgas del mío recobrarás tu edad. Ahora, ¿jugáis conmigo?". "¿Y cómo salgo de tu templo?" Pregunta la musa, haciendo caso omiso de la última pregunta. "Solo tienes que abrir una puerta cualquiera" "¿Y nada más? ¡Que fácil!". Contesta la musa acercándose a una puerta y cogiendo el pomo. "No creo que se enfaden con nosotros por quedarnos a jugar un poco con ella" Dice entonces el artista. "Bueno, pues aquí te quedas" Contesta su musa abriendo la puerta, segura de que no tardará mucho en seguirla.

Sin embargo se lleva una sorpresa al ver que la puerta no conduce a la salida sino a una especie de armarito de las escobas de lo más corriente. "Ya decía yo que no podía ser tan fácil". Cherry, que ya está empezando a jugar con el artista, le dice que solo los niños pueden ver lo que hay en realidad al otro lado y cruzar por ellas. "¡Pero si ya soy una niña!" se queja la musa, a lo que Cherry responde con un críptico "No, solo te ves como si lo fueras".

La musa no se da por vencido y abre un par de puertas más, mientras escucha lo mucho que se divierten la pequeña musa y su artista, riendo incluso. Al final no lo soporta más y chilla "¡Oye, no me quites a mi artista!" de un modo infantil. De esta manera se acerca a ellos y entra en el juego casi sin quererlo. Muy pronto se olvida de su enfado inicial y se divierte y ríe ella también.

Están así un buen rato y cuando las energías se les acaban recuerdan que han de visitar los siguientes templos. Deciden entonces probar de nuevo con alguna de las puertas. En esta ocasión les acompaña Cherry. Al abrir una de ellas comprueban con asombro que al otro lado no hay un armarito de las escobas ni nada mundano pero tampoco la salida del templo. Un montón de peces flotan al otro lado, sobre una carretera atestada de coches. Los conductores observan el extraño espectáculo y uno de ellos trata de atrapar uno de los peces con un cazamariposas.

En contraste con las bocas abiertas del artista y la musa, Cherry sonríe, feliz de poder compartir con alguien el secreto de las puertas, lo que encierran en su interior. Les explica que llevan a cualquier lugar por extraño que sea y de esa manera prueban una tras otra, encontrando tras ellas infinidad de sorpresas, un mundo oscuro con pequeñas criaturas fosforescentes que parecen una fusión entre una bombilla y una medusa, una habitación con un caniche peluquero cortando el cabello de un señor con largos bigotes, una sala de estilo rococó en la que pingüinos con monóculo y chistera asisten a una gala de alta alcurnia... Estas y otras maravillas les hacen brillar los ojos de emoción.

Finalmente el viaje termina cuando una de las puertas da a la salida. El artista y la musa comprenden que aunque ha sido muy divertido tienen que continuar y pasar al siguiente templo. La musa se disculpa por su actitud inicial y reflexiona sobre todo lo ocurrido "No pude pasar al otro lado la primera vez porque tenía un poco dormida esa parte de mí que nunca debe dormir ¿verdad? Por eso solo me salían cosas ordinarias y aburridas". "Una musa debe poder sacar lo asombroso de todo, como hacen los niños, y alegrarse de poder compartir esa visión de las cosas. Es algo indispensable para una musa, pero también para un artista. Si pierdes eso el mundo se vuelve gris,y como te dije al principio no es lo mismo ser un niño que tener alma de niño" Contestó Cherry. "¿Entonces todo formaba parte de la prueba?" Pregunta la musa. Cherry sonríe antes de responder: "En realidad la parte de haceros más pequeños y jugar conmigo no hubiera sido necesaria si hubierais encontrado otra manera de llegar a la misma conclusión, pero es que casi nadie juega conmigo y me siento un poco sola, porque no hay muchas musas de mi edad.". De esta forma el artista y la musa se despiden de Cherry y salen del templo, recuperando su aspecto original, y encaminándose a una nueva aventura, con su capacidad de asombro recién renovada.

Resultados ()

La semana ha pasado volando y ha habido un montón de buenas propuestas, lo que es genial. Lo malo es que me ha costado mucho escoger un solo ganador… y el que he elegido lo merece, pero eso no significa que no lo merezcan otros muchos. Pero no me enrollo más.

La propuesta ganadora por elección es Génea, de pziko. Combina un concepto interesante con una representación gráfica trabajada y efectiva. Hay un buen equilibrio entre ambos aspectos y por eso creo que es una justa ganadora.

El autor agraciado en el sorteo ha sido NativoDigital, que participó con Eva, la musa de la esencia. ¡Adorable!

Por último, dado el alto nivel de las propuestas me ha parecido oportuno hacer otro sorteo entre las que más me han gustado. En éste la suerte ha sido para Utkka, autora de la simpática Sonia, la musaraña.

Enhorabuena a los ganadores y ganadoras y mi agradecimiento a todos por vuestro buen (y rápido) trabajo, por compartir vuestras ideas y vuestro arte. Ha sido enriquecedor :)

PD: Mis dibujos-premio con las musas ganadoras: