26 nov. 2011

Quiero imprimir «El artista y la musa»

A pesar de que me encanta el formato webcómic por todas las ventajas que tiene y adoro mi tableta gráfica, aún siento la necesidad de imprimir esta historia en papel, de tocar las páginas, para sentir que está completamente terminado.

Ese deseo explica que dibuje mis páginas a un tamaño de DIN A5 y a 300 PPP de resolución. También explica por qué no experimento con animaciones, lienzos infinitos, hiperenlaces… cosa que tampoco hacen la mayoría de los webcomiqueros, por otra parte. Supongo que seguimos amando el papel. O que es suficiente con que el webcómic sean imágenes fijas. Porque si se mueve se convierte en una película, y si se puede interactuar con él se convierte en un juego. Y yo sólo quiero dibujar un cómic con dibujos y letras, no programarlo ni animarlo. Además, no creo que el cómic como medio de expresión esté tan agotado como para que tengamos la urgencia de superarlo.

Por otra parte, la gracia del tebeo es que es una forma barata, sencilla y bastante directa de contar cosas. No fastidiemos eso, por favor.

Quiero imprimir EAyLM. Aunque sea una copia para mí mismo, porque me parece la mejor forma de cerrar una etapa. ¡Y cerrar etapas es importante!

También es un reto. ¿Cómo lo hago? ¿Autoedito? ¿Encontraré una imprenta adecuada? ¿Y eso del crowdfunding? ¿Cuánto es caro? ¿Cuánto barato? ¿Llegará EAyLM a más gente en este formato? ¿Sabré promocionarlo bien? ¿Busco editorial? ¿Alguien va a querer publicar esta historia? ¿Lo encontraré? ¿Hará demasiado frío fuera de Subcultura?

No lo sabré hasta que lo haga. Así que mejor dejo de especular y sigo maquetando el libro, que no es ninguna tontería.

Hay quien dice que es una tontería publicar algo que ya está gratis en internet. Que nadie lo va a comprar. Los que dicen eso no, desde luego.

A mí me gusta comprar fanzines y tebeos de esos gorditos y personales e irme a leerlos a un parque, o al cuarto de baño, o a la cama, y guardármelos como si fueran cartas de amor escritas sólo para mí. Y me da igual que estén gratis en internet, los quiero en papel. Quiero los colores, quiero pasar páginas, quiero sumergirme en ese mundo y que sea algo total, cercano, tangible, no sólo una pestaña en un navegador. Por eso creo que los cómics en papel siguen teniendo sentido. Quizá no todos, pero muchos sí, definitivamente.

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