26 nov. 2011

Mi rutina de trabajo en EAyLM

Lo primero es la inspiración, la idea. Las mejores me asaltan cuando estoy caminando por la calle o haciendo cosas así, cotidianas. Por eso llevo siempre una pequeña libreta encima y me paro en cualquier lugar a garabatear una imagen, algunas palabras… la musa aparece en cualquier momento y desaparece igual, así que hay que estar atento. Puede aparecer en cualquier persona u objeto, en un comentario, etc.

Después escribo un pequeño guión a partir de la idea. Nada demasiado complicado, sólo imagino la situación, desarrollo los diálogos y los separo en viñetas.

Por fin, me pongo a bocetar. A veces son simples garabatos en la libreta, pero después casi siempre boceto directamente en el ordenador. En cualquier caso, me sirve para hacerme una idea de cómo queda mejor la composición de la página. Así que en esta fase también defino las viñetas y perfilo los diálogos, casi siempre adelgazándolos porque esto es un cómic y hay mucha información que puede y debe ser transmitida gráficamente. ¡A poder ser toda! Por ejemplo, me encanta cuando el artista y la musa se quedan callados y hablan con sus gestos.

Después viene la fase de dibujo como tal. Creo que es la fase que más me cuesta, porque es donde más decisiones tengo que tomar. ¿Cómo va a llevar la musa el pelo? ¿Qué va a vestir? ¿Por qué? Con el artista todo es más sencillo. Pelo largo revuelto, camiseta gris y a correr. Bueno, no, no es tan sencillo, porque los gestos no pueden ser siempre los mismos y ahí es dónde estoy más contento: poco a poco, los personajes han ganado expresividad. Y me he ido atreviendo a dibujarles de cuerpo entero, cosa que luce mucho y que le da más cuerpo al cómic, valga la redundancia. Comenzó como un show de torsos parlantes, pero los personajes han ido pidiendo más y más y… había que satisfacerles.

Mis asignaturas pendientes son los ambientes. Me escudo en la idea de que no sé dibujarlos, pero es mentira. Hasta ahora me ha servido como excusa el que el artista y la musa se pasaban el día metidos en casa de aquel, pero en la segunda temporada van a salir mucho por ahí, así que estoy obligado a dibujar ambientes más detallados.

Otro motivo para no crear ambientes muy complejos puede ser el que las páginas no son muy grandes y las viñetas tampoco, por lo que un ambiente puede añadir ruido visual sin aportar mucho, pero creo que puedo hacerlo de una forma suficientemente sutil como para no resultar pesado. Y si no puedo, ¡quiero aprender! :)

Otra asignatura pendiente es aprender a dibujar más variedad de peinados para la musa, que la pobre ya estará aburrida de ir siempre igual.

Finalmente, viene el color y, a veces, el sombreado y los efectos especiales. Es la parte del proceso que más disfruto, porque me resulta muy agradable ver cómo los personajes van ganando volumen, cuerpo. Me cuesta imaginarme este cómic sin color, la verdad. Más aún cuando últimamente me ha dado por hacer experimentos con el color (la saga «¿Revelación?») y he comprobado la importancia que tiene a la hora de transmitir sensaciones.

En cuanto a las sombras, me encanta usarlas porque dan aún más sensación de volumen, más contraste con los fondos… Sin pasarnos, claro. Al fin y al cabo, la idea de este cómic es resultar lo más sencillo posible.

Cuando estoy a gusto con todo, preparo la página para publicarla en la web (generalmente, 466x858 píxels en PNG de 8bit para que no pase de 100Kb) y… corro a hacerlo.

No suelo trabajar con mucha antelación. La idea de tener un búfer, una cantidad de páginas terminadas con suficiente antelación, me seduce, pero… me va la marcha. Más de una vez me he quedado hasta las tantas terminando una página que tiene que salir publicada al día siguiente. O incluso la he terminado el mismo día de la publicación y la he publicado por la tarde en lugar de por la mañana. Pero esta forma de trabajar también tiene sus ventajas: si algún lector hace un comentario que da pie a una página que yo no tenía prevista, puedo integrarla en el flujo de la historia sin volverme loco.

Con respecto a los días de trabajo, suelo tratar de hacer un poco cada día, pero por lo general trabajo más los findes y algunas tardes sueltas de entre semana.

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