1 jul. 2011

Seis meses de 2011

Si algo he aprendido en estos seis últimos meses es que no hay nada como ponerme objetivos claros para ir avanzando con los proyectos. También que un proyecto creativo (qué aparatoso suena) tiene vida propia, y que está bien que sea así.

El artista y la musa empezó como una broma autoconclusiva que no iba a durar más de diez entregas y ya van casi cincuenta. Será porque disfruto dibujándola, porque me encanta saber que a otras personas les gusta la historia, porque tengo un montón de ideas para esos dos personajes… y siento ganas de probar cosas nuevas, de seguir mejorando. No es un proceso deliberado, los diálogos parecen escribirse solos…

Lo único malo es que tardo demasiado tiempo en terminar las páginas. Lo achaco a una falta de planificación, que a veces me lleva a hacer dibujos que luego tengo que descartar, y a que mi tableta (una Wacom Graphire 3 tamaño A6) y el Pixelmator no se entienden bien del todo y hay un pequeño desfase entre lanzar el trazo y verlo reflejado en pantalla. Eso le quita naturalidad al dibujo y me obliga a repetir los trazos, a veces demasiadas veces. Quizá se solucione usando otro programa…

En cuanto a la difusión de la tira (aunque más que tiras ya son páginas), estoy muy contento con la acogida que tiene en Subcultura. En DeviantArt menos, porque aunque hay unos pocos seguidores fieles no he conseguido expandir su audiencia. En cuanto a la versión en inglés, The Artist & The Muse, es la que más visitas tiene pero al mismo tiempo la que menos impacto genera, así que estoy pensando seriamente en cerrar ese canal y publicar la versión en inglés sólo en DeviantArt.

Conclusión: Puedo escuchar a la musa diciendo: «¡Sigue trabajando!» :P

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